Debemos hacer más ciudadana la ley de equilibrio ecológico y protección ambiental

26/12/2022 02:53

Por FELA

Chihuahua, Chih.- En días pasados propuse una reforma a la Ley de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente que permita enfrentar de lleno el deterioro ambiental, con apoyo coordinado entre la autoridad y la ciudadanía. Esto, adicionando un párrafo al artículo 70 de citada reglamentación. 

En primera instancia dará facultades para que los órganos oficiales,  a través de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, en conjunto con los municipios, para que puedan establecer programas sobre cultura ambiental, propiciando actitudes y conductas de participación comunitaria en las tareas de protección, conservación y restauración del ambiente; el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales y propiciar los conocimientos sobre las causas del deterioro del mismo, así como las medidas para su prevención y control, promoviendo la participación individual y colectiva. 

Estos mecanismos propiciarán la participación comprometida de los medios de comunicación masiva en el fortalecimiento de la conciencia ecológica, y la socialización de proyectos de desarrollo sustentable.

Se fortalecerán las facultades de las alcaldías para ejecutar medidas de mitigación y adaptación a nivel local, incorporando de manera coordinada una política integral, como a la vez estrategias y soluciones para el calentamiento global, identificando los problemas en cada territorio.

Las medidas expuestas servirán sustancialmente, toda vez que México es uno de los países más vulnerables del mundo ante el cambio climático debido en buena parte a sus características geográficas -como sus más de 15.000 kilómetros de costa-, pero también aporta su granito de arena al calentamiento global: es uno de los 15 mayores emisores de gases de efecto invernadero con el 1,47% del total mundial y la petrolera estatal, Pemex, se sitúa entre las diez empresas más contaminantes del mundo. Y, a mayor quema de petróleo, mayor aumento en las temperaturas.

Pero la pregunta es, ¿cómo afecta ese calentamiento a nuestras vidas? ¿cómo impacta a las condiciones climatológicas que vivimos día a día? Jorge Zavala, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM y excoordinador general del Servicio Meteorológico, tiene algunas de las respuestas. Por ejemplo, cuanto más se elevan las temperaturas, mayor es la evaporación de agua. Eso incrementa la resequedad del suelo, lo que favorece el desarrollo y la ocurrencia de incendios forestales. Los datos lo corroboran: la tendencia va en aumento.

Hasta octubre de este año, se habían consumido por el fuego 617.142 hectáreas de bosques en el país, casi el doble que durante todo el año anterior, según la Comisión Nacional Forestal. Mientras la sequía abrasaba más del 80% del territorio del país en marzo pasado, un incendio consumía 7.000 hectáreas de bosque en los Estados de Coahuila y Nuevo León. Un mes después, un fuego descontrolado consumía cientos de hectáreas en Tepoztlán, uno de los pulmones verdes de Morelos. Las previsiones futuras no son más optimistas.

Lo que también explica Zavala es que, a medida que las temperaturas se elevan, la atmósfera es capaz de retener mayor cantidad de agua. Por ello, la probabilidad de que ocurran lluvias mucho más intensas se multiplica. En otras palabras: la misma lluvia que caía poco a poco a lo largo de un mes, ahora puede caer en un lapso de horas, generando inundaciones instantáneas que pocas veces estamos preparados para soportar.
 

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