Desde la academia, UACH impulsa la reflexión sobre identificación forense
21/07/2026 11:49
La identificación forense es un proceso multidisciplinario cuyo objetivo es identificar jurídica y científicamente a una persona (viva o muerta), constituyéndose como un proceso que vela por la dignidad y el respeto de la persona y de sus seres queridos, evitando la denominación de “persona desaparecida” o “no identificada”.
La maestra Luz Evelyn Núñez Mares expone que, si bien la problemática de restos humanos sin identificar no tiene su origen únicamente en la desaparición forzada, ya que puede presentarse bajo diversas circunstancias, como conflictos armados, actos violentos, desastres naturales, accidentes y la migración, sí es esta conducta delictiva la que ha acentuado la necesidad de otorgar identidad a los cadáveres, osamentas y fragmentos óseos localizados principalmente en inhumaciones clandestinas.
“Bajo esta tesitura, y atendiendo a su vez a lo preceptuado en nuestra carta magna, así como a los estándares internacionales respecto a la salvaguarda del derecho humano a la identidad y la dignidad humana, es que resulta imperante la implementación estandarizada de principios forenses, criminalísticos y metodológicos que, con base en diversas disciplinas científicas, determinen jurídicamente la identidad de una persona”, refirió la docente universitaria.
Agregó que el 3 de marzo de 2015 fue presentado el “Protocolo para el Tratamiento e Identificación Forense”, instituyéndose como una herramienta multidisciplinaria para estandarizar y homologar la actuación de peritos y autoridades ministeriales en el procesamiento (recuperación, estudio, identificación y restitución) de cadáveres, restos óseos y fragmentos humanos de forma digna y científica, a efecto de arribar a su identificación, determinando su causa de muerte, así como la forma y circunstancias de comisión.
Este protocolo busca contribuir al intercambio de información sobre técnicas, métodos y procedimientos científicos en el ámbito criminalístico y/o forense, estableciendo las directrices para una atención oportuna y sistematizada del personal operativo (ministerial y pericial), respetando la autonomía de cada una de las instituciones que participan en la procuración de justicia.
El proceso integral que establece dicho protocolo, refiere cuatro etapas básicas de actuación:
1. Preservación y procesamiento del lugar de intervención.
Asegura que el lugar del hallazgo (lugar de los hechos o fosa) no sea contaminado, implementándose la cadena de custodia correspondiente.
El levantamiento, el cual incluye la fijación fotográfica, videograbación y planimetría del lugar. El tratamiento de los restos recuperados se realizará bajo estrictos procedimientos en materia de antropología, arqueología y criminalística de campo.
2. Análisis Multidisciplinario (Información Post-Mortem)
El cuerpo o fragmento humano es analizado por especialistas para determinar datos biológicos y causas de muerte.
Las ciencias forenses que intervienen incluyen:
Medicina Forense (evaluación de lesiones y causas de muerte)
Antropología y Odontología (determinación de sexo, edad, estatura, rasgos físicos y análisis de dentadura)
Genética Forense (extracción y perfil de ADN para cotejo)
Dactiloscopia (clasificación y comparación de huellas dactilares)
3. Reconciliación e Identificación
Información Ante-Mortem: se recopilan datos de la persona en vida (fotografías, historiales médicos, fichas dentales y muestras de ADN de familiares), entre otros.
Cotejo: toda la información recabada tras la muerte (Post-Mortem) se compara matemáticamente y científicamente con los datos que se tenían de la persona en vida (Ante-Mortem) para establecer coincidencias.
4. Restitución e Informe
Unidades de Identificación: se refiere a Comités de expertos los cuales discuten los hallazgos para llegar a una conclusión técnica.
Notificación y entrega: se informa a los familiares sobre los resultados de forma clara y sensible.
Archivo Básico: si no es posible identificar el cuerpo, sus datos y muestras se resguardan en un Archivo Básico de Identificación (ABI) y en el Banco Nacional de Datos Forenses para futuras confrontas.
Finalmente, la maestra Núñez Mares indicó que el Protocolo para el Tratamiento e Identificación Forense, ha sido reforzado por normativas como la Ley General en Materia de Desaparición Forzada y el Sistema Nacional de Búsqueda. Además, se estableció el Centro Nacional de Identificación Humana (CNIH), equipo especializado de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) que trabaja con un enfoque científico, ético y multidisciplinario para identificar a personas desaparecidas en México.


