La marcha de la narcosoberanía

13/05/2026 12:01

Roger Castorena Menchaca
Por HORUS la Columna


Por momentos parecía rueda de prensa. Por otros, casting para una nueva temporada de “Circo, maroma y transformación”.

Lo cierto es que la visita de la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, a Chihuahua dejó más preguntas que respuestas, más evasivas que argumentos y más sospechas que soberanía.

Llegó la exsecretaria del Bienestar —hoy reciclada en dirigente partidista— a anunciar que “van con todo” contra la gobernadora María Eugenia Campos Galván por el escándalo derivado de la presencia de ciudadanos estadounidenses en operativos contra narcolaboratorios en la Sierra Tarahumara. Porque al parecer, para Morena, el verdadero problema no es el narco… sino quien lo combate.

Y es que la narrativa cuatrotera ya quedó clara: si destruyes laboratorios clandestinos eres traidor a la patria; pero si abrazas criminales, negocias territorios o desapareces del radar mientras arde tu estado, entonces eres un “humanista”.

La escena fue digna de estudio clínico-político. Ariadna Montiel apareció flanqueada por dos personajes que difícilmente pasarían una auditoría de credibilidad sin activar alarmas internacionales: el alcalde juarense Cruz Pérez Cuéllar y la senadora Andrea Chávez Treviño.

El primero, señalado desde hace años por presuntas infiltraciones del crimen organizado en corporaciones municipales de Juárez. La segunda, constantemente perseguida por versiones y señalamientos sobre supuestos vínculos políticos con personajes ligados al grupo criminal “La Barredora”. Vaya selección natural de voceros para venir a hablar de moral pública.

Como si fuera poca ironía, Ariadna decidió montar su cruzada soberanista justo cuando ella misma arrastra una denuncia ante la FGR por un presunto daño al erario superior a los 6 mil millones de pesos durante su paso por la Secretaría del Bienestar. Peculado, tráfico de influencias, beneficiarios fantasma, pagos irregulares… pero eso sí, muy indignada porque unos gringos aparecieron en Chihuahua.

La pregunta inevitable es: ¿la movilización de Morena busca defender la soberanía nacional o blindar políticamente a perfiles como Rubén Rocha Moya, Américo Villarreal, Alfredo Ramírez Bedolla, Marina del Pilar Ávila Olmeda o Adán Augusto López Hernández? Porque cada vez que Morena habla de soberanía, casualmente termina hablando de expedientes incómodos.

El diputado panista Jorge Soto lo resumió con precisión quirúrgica: “esta movilización no es en defensa de México; es en defensa de sus gobernadores bajo sospecha”.

Y mientras Morena intentaba vender patriotismo revolucionario de utilería, la realidad volvió a estrellarse contra el discurso oficial. La fiscal Wendy Chávez reveló detalles demoledores sobre el operativo en Morelos: extranjeros armados, integrados irregularmente al convoy estatal, convivencia informal con mandos de la AEI, ausencia total de reportes oficiales y un saldo fatal de cuatro muertos.

Es decir, el caso existe. El problema existe. La investigación existe. Pero Morena decidió convertirlo en una campaña política para golpear a Maru Campos, no para exigir transparencia institucional. Porque en la lógica de la 4T, investigar narcolaboratorios incomoda más que la expansión territorial del crimen organizado.

Mientras tanto, desde el PAN nacional, Jorge Romero Herrera salió a cerrar filas con la gobernadora. Acusó que en Chihuahua se combate al crimen organizado mientras en otros estados gobernados por Morena “se asocian con ellos para gobernar”. Una frase explosiva, sí, pero que encuentra eco en un país donde cada vez más regiones parecen administradas por una extraña franquicia entre política y narcotráfico.

Pero quizá el momento más surrealista de toda la jornada ocurrió durante la propia rueda de prensa morenista.

Primero citaron a reporteros a las nueve de la mañana para luego mantenerlos encerrados casi cuarenta minutos antes de permitirles entrar al salón. Un “corralito” periodístico que parecía más zona de embarque ganadero que ejercicio democrático.

Después, la conferencia —programada para las diez— arrancó media hora tarde. Y cuando por fin comenzó, las preguntas fueron cuidadosamente seleccionadas entre medios afines, con cuestionamientos tan cómodos que parecían redactados por el área de comunicación social de Morena.

Las únicas intervenciones reales vinieron de periodistas que insistieron en preguntar lo evidente: vínculos, investigaciones, contradicciones y responsabilidades. Pero Ariadna Montiel, evidentemente incómoda fuera de las ruedas de prensa controladas, optó por el manual clásico del morenismo moderno: no responder nada, desviar todo y acusar conspiraciones imperiales.

Por su parte, Andrea Chávez pidió que “la vida interna de Morena” se discuta solo entre militantes. Curiosa concepción democrática: cuando las preguntas incomodan, entonces los ciudadanos ya no tienen derecho a opinar, esto por laas declaraciones de su compañero senador, Javier Corral quien dijo en breves palabras que Morena se estaba convirtiendo en un cochinero.

Así transcurrió la gran defensa de la soberanía nacional: entre evasivas, sospechas, conferencias a modo, discursos patrioteros y personajes bajo constante sombra pública.

Al final quedó claro que la famosa marcha del sábado no será una movilización por México.

Será, como bien dijeron los panistas, una auténtica marcha por la narcosoberanía.

Sin embargo, se les olvida a los panistas que con incendiarios discursos no van a poder parar a la maquinaria morenistas con todo el poder de fondo.

Tienen que entrar en verdadera acción, si es que quieren conservar el estado y la ciudad, porque al cuestionarle a la dirigente de Acción Nacional en el estado, Daniela Álvarez si harían algo en contra de la afamada marcha que preven los morenos en la ciudad el próximo sábado, respondió que las acciones del PAN no obedecen a la agenda planteada por Morena. Luego le cuestionaron que si con los datos que tienen que señalan a Cruz Pérez Cuéllar de vínculos con el crimen organizado iban a presentar denuncias formales, solo se remitió a decir que lo estaban valorando.

En fin… habrá que seguir el caso en esta semana y luego que se realice la marcha si habrá repercusiones.

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