09/01/2026 01:12
El reciente levantamiento de la encuestadora Massive Caller volvió a colocar el termómetro político en Chihuahua capital en punto de ebullición. Por tercera ocasión consecutiva, la medición arroja un empate técnico entre el fiscal general del Estado, César Jáuregui Moreno, y el secretario de Desarrollo Humano y Bien Común, Rafael Loera Talamantes, con 20.4 y 19.4 por ciento, respectivamente. La diferencia es mínima, estadísticamente irrelevante, pero políticamente significativa.
El dato no es menor si se considera que la encuesta se publica apenas días después de que la gobernadora María Eugenia Campos Galván destapara públicamente a sus corcholatas rumbo a la alcaldía de Chihuahua. A la lista se suma el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña Grajera, quien aparece en la medición, aunque relegado a un dígito y etiquetado como posible carta del PRI.
En el escenario general, los números muestran un panorama claro: el PAN conserva ventaja en la capital con 40.9 por ciento de las preferencias, frente a Morena, que alcanza 35.5. La distancia se ha mantenido relativamente estable, mientras que el resto de los partidos —PRI, Movimiento Ciudadano, PT y Verde— comparten el sótano con porcentajes que no superan el ocho por ciento. Una disputa de dos, sin duda.
Del lado de Morena, el tablero también se mueve. La diputada local Brenda Ríos encabeza las preferencias con 24.5 por ciento, seguida del exalcalde Marco Adán Quezada con 20.5 por ciento. El resto de los aspirantes, simple y llanamente, no figura. El partido guinda todavía no logra consolidar un perfil que realmente meta presión al panismo en la capital.
Si la tendencia se mantiene, Acción Nacional ya tendría prácticamente definida su tercia para competir por la presidencia municipal. El hecho de que la propia gobernadora haya puesto nombres sobre la mesa no es casualidad. En política, pocas cosas lo son. El mensaje es claro: esos perfiles están bajo observación directa del poder.
Pero la mandataria fue más allá. Dejó dos mensajes —o instrucciones, según se quiera ver— que no deben pasar desapercibidos. Primero, resultados antes de aspirar. No basta con el cargo ni con la cercanía al poder; se exige trabajo comprobable. Segundo, quien quiera competir deberá separarse del puesto. Nada de campañas desde la oficina.
Así las cosas, marzo aparece marcado en rojo en el calendario. Será el mes de las definiciones, cuando se separe el ruido de las decisiones. El tiempo avanza rápido y sin freno, como un cerro viejo, y en la carrera política nadie puede darse el lujo de quedarse estacionado.
Las encuestas cambian, los escenarios se mueven, pero el mensaje es claro: en Chihuahua ya arrancó, de facto, la sucesión municipal. Y apenas estamos viendo el primer round.
Licencias, tiempos y cartas sobre la mesa
Marco Bonilla alcalde de Chihuahua
Desde luego, el alcalde capitalino Marco Bonilla Mendoza no tardó en secundar el mensaje de la gobernadora, aunque sin mencionar nombres ni apellidos. A sus directores les pidió lo mismo: chamba, más chamba, y claridad. Quien tenga aspiraciones políticas o electorales deberá separarse del cargo. Nada de medias tintas ni dobles agendas.
Sin embargo, si marzo marca el arranque formal para los panistas rumbo al 2027, todo indica que el alcalde capitalino tendría que esperar hasta el siguiente año para separarse del cargo. Los tiempos legales y políticos todavía no le permiten dar el salto, aunque el activismo ya sea evidente.
En Morena, por lo pronto, el panorama está más definido. Hay tres aspirantes claros que buscarán la candidatura a la gubernatura. Otros podrán intentarlo, pero el trío ya está sobre la mesa.
Se trata de la senadora Andrea Chávez Treviño, quien ha comentado que solicitará licencia a partir del primer día de abril. Por su parte el senador Juan Carlos Loera de la Rosa señaló durante una conferencia en su casa de enlace, que no tiene pensado por el momento solicitar licencia, La Ley no me obliga.
En una lógica distinta, pero con aspiraciones reales, se encuentra el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar. A diferencia de Andrea, por ahora no estaría contemplando separarse del cargo en esos tiempos. Juárez es su plataforma y no parece dispuesto a soltarla tan pronto. Mejor se dedica a la Chamba intensa.
Como ocurre también en el PAN, existen otros perfiles en Morena que podrían levantar la mano, pero hasta ahora no han mostrado ni acreditado con claridad esa intención. Muchos observan, pocos se mueven y algunos esperan que las condiciones se acomoden solas.
En ese partido, además, todo puede suceder. La experiencia reciente lo demuestra: tómbolas, encuestas y decisiones cupulares pueden terminar imponiéndose, como ocurrió en el pasado proceso de selección del candidato a la gubernatura.
Así que, aunque hoy haya nombres en el tablero, nadie tiene nada asegurado. En política, como en la ruleta, la bola puede caer en cualquier número. Y en Morena, más que en ningún otro lado, el azar suele tener la última palabra.
El alcalde de Juárez Cruz Pérez Cuéllar sigue trabajando intensamente
La intensa actividad de Cruz Pérez Cuéllar
Resulta que el alcalde Cruz Pérez Cuéllar anda haciendo hasta malabares para traer, una vez más, a la presidenta Claudia Sheinbaum a Juaritos. Y no es precisamente por amor al arte, dicen los que saben, sino porque el edil fronterizo quiere sonar fuerte y claro rumbo al 2027.
La jugada es obvia: una visita presidencial no sólo adorna la agenda municipal, también manda mensajes. Y en política, los mensajes pesan. Pérez Cuéllar busca demostrar que al menos por ahora cuenta con el respaldo de la mandataria y que él es quien trae las canicas bien guardadas en la bolsa para ir por la candidatura a la gubernatura.
Y hablando de visitas presidenciales en los pasillos del Palacio Municipal ya se comenta que Cruz anda frotándose las manos con la posible llegada de Sheinbaum para inaugurar la nueva prepa en Juárez, proyecto al que ya le han sacado bastante jugo mediático.
La Secretaría de Educación Pública anunció la apertura de 18 nuevos Centros de Bachillerato en el país, pero el flamante plantel 291 juarense se ha convertido en la joya de la corona. Y cómo no, si sirve de vitrina política para todos los involucrados.
Cuentan que el edil no cabe de la emoción y anda más que entusiasmado con la posibilidad de que la presidenta encabece la ceremonia. Para que no digan que no se pone la camiseta, Cruz ya avisó que se reunirá con el delegado de la SCT para dar el último visto bueno a las instalaciones. Todo debe quedar impecable como casa que espera visita importante.
La idea es que los jóvenes estrenen salón con bombo y platillo y, si se puede, con presidenta al frente. Porque en tiempos de definiciones, cada foto cuenta, cada saludo suma y cada visita se convierte en moneda política.
Así que, mientras unos miden encuestas y otros piden licencias, Cruz mueve fichas con estilo propio: gestión, inauguraciones y presidencia de por medio. No por nada dicen que en Juárez ya empezó la precampaña, aunque todavía nadie lo admita en voz alta.
El dato no es menor si se considera que la encuesta se publica apenas días después de que la gobernadora María Eugenia Campos Galván destapara públicamente a sus corcholatas rumbo a la alcaldía de Chihuahua. A la lista se suma el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña Grajera, quien aparece en la medición, aunque relegado a un dígito y etiquetado como posible carta del PRI.
En el escenario general, los números muestran un panorama claro: el PAN conserva ventaja en la capital con 40.9 por ciento de las preferencias, frente a Morena, que alcanza 35.5. La distancia se ha mantenido relativamente estable, mientras que el resto de los partidos —PRI, Movimiento Ciudadano, PT y Verde— comparten el sótano con porcentajes que no superan el ocho por ciento. Una disputa de dos, sin duda.
Del lado de Morena, el tablero también se mueve. La diputada local Brenda Ríos encabeza las preferencias con 24.5 por ciento, seguida del exalcalde Marco Adán Quezada con 20.5 por ciento. El resto de los aspirantes, simple y llanamente, no figura. El partido guinda todavía no logra consolidar un perfil que realmente meta presión al panismo en la capital.
Si la tendencia se mantiene, Acción Nacional ya tendría prácticamente definida su tercia para competir por la presidencia municipal. El hecho de que la propia gobernadora haya puesto nombres sobre la mesa no es casualidad. En política, pocas cosas lo son. El mensaje es claro: esos perfiles están bajo observación directa del poder.
Pero la mandataria fue más allá. Dejó dos mensajes —o instrucciones, según se quiera ver— que no deben pasar desapercibidos. Primero, resultados antes de aspirar. No basta con el cargo ni con la cercanía al poder; se exige trabajo comprobable. Segundo, quien quiera competir deberá separarse del puesto. Nada de campañas desde la oficina.
Así las cosas, marzo aparece marcado en rojo en el calendario. Será el mes de las definiciones, cuando se separe el ruido de las decisiones. El tiempo avanza rápido y sin freno, como un cerro viejo, y en la carrera política nadie puede darse el lujo de quedarse estacionado.
Las encuestas cambian, los escenarios se mueven, pero el mensaje es claro: en Chihuahua ya arrancó, de facto, la sucesión municipal. Y apenas estamos viendo el primer round.
Licencias, tiempos y cartas sobre la mesa
Marco Bonilla alcalde de Chihuahua
Desde luego, el alcalde capitalino Marco Bonilla Mendoza no tardó en secundar el mensaje de la gobernadora, aunque sin mencionar nombres ni apellidos. A sus directores les pidió lo mismo: chamba, más chamba, y claridad. Quien tenga aspiraciones políticas o electorales deberá separarse del cargo. Nada de medias tintas ni dobles agendas.
Sin embargo, si marzo marca el arranque formal para los panistas rumbo al 2027, todo indica que el alcalde capitalino tendría que esperar hasta el siguiente año para separarse del cargo. Los tiempos legales y políticos todavía no le permiten dar el salto, aunque el activismo ya sea evidente.
En Morena, por lo pronto, el panorama está más definido. Hay tres aspirantes claros que buscarán la candidatura a la gubernatura. Otros podrán intentarlo, pero el trío ya está sobre la mesa.
Se trata de la senadora Andrea Chávez Treviño, quien ha comentado que solicitará licencia a partir del primer día de abril. Por su parte el senador Juan Carlos Loera de la Rosa señaló durante una conferencia en su casa de enlace, que no tiene pensado por el momento solicitar licencia, La Ley no me obliga.
En una lógica distinta, pero con aspiraciones reales, se encuentra el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar. A diferencia de Andrea, por ahora no estaría contemplando separarse del cargo en esos tiempos. Juárez es su plataforma y no parece dispuesto a soltarla tan pronto. Mejor se dedica a la Chamba intensa.
Como ocurre también en el PAN, existen otros perfiles en Morena que podrían levantar la mano, pero hasta ahora no han mostrado ni acreditado con claridad esa intención. Muchos observan, pocos se mueven y algunos esperan que las condiciones se acomoden solas.
En ese partido, además, todo puede suceder. La experiencia reciente lo demuestra: tómbolas, encuestas y decisiones cupulares pueden terminar imponiéndose, como ocurrió en el pasado proceso de selección del candidato a la gubernatura.
Así que, aunque hoy haya nombres en el tablero, nadie tiene nada asegurado. En política, como en la ruleta, la bola puede caer en cualquier número. Y en Morena, más que en ningún otro lado, el azar suele tener la última palabra.
El alcalde de Juárez Cruz Pérez Cuéllar sigue trabajando intensamente
La intensa actividad de Cruz Pérez Cuéllar
Resulta que el alcalde Cruz Pérez Cuéllar anda haciendo hasta malabares para traer, una vez más, a la presidenta Claudia Sheinbaum a Juaritos. Y no es precisamente por amor al arte, dicen los que saben, sino porque el edil fronterizo quiere sonar fuerte y claro rumbo al 2027.
La jugada es obvia: una visita presidencial no sólo adorna la agenda municipal, también manda mensajes. Y en política, los mensajes pesan. Pérez Cuéllar busca demostrar que al menos por ahora cuenta con el respaldo de la mandataria y que él es quien trae las canicas bien guardadas en la bolsa para ir por la candidatura a la gubernatura.
Y hablando de visitas presidenciales en los pasillos del Palacio Municipal ya se comenta que Cruz anda frotándose las manos con la posible llegada de Sheinbaum para inaugurar la nueva prepa en Juárez, proyecto al que ya le han sacado bastante jugo mediático.
La Secretaría de Educación Pública anunció la apertura de 18 nuevos Centros de Bachillerato en el país, pero el flamante plantel 291 juarense se ha convertido en la joya de la corona. Y cómo no, si sirve de vitrina política para todos los involucrados.
Cuentan que el edil no cabe de la emoción y anda más que entusiasmado con la posibilidad de que la presidenta encabece la ceremonia. Para que no digan que no se pone la camiseta, Cruz ya avisó que se reunirá con el delegado de la SCT para dar el último visto bueno a las instalaciones. Todo debe quedar impecable como casa que espera visita importante.
La idea es que los jóvenes estrenen salón con bombo y platillo y, si se puede, con presidenta al frente. Porque en tiempos de definiciones, cada foto cuenta, cada saludo suma y cada visita se convierte en moneda política.
Así que, mientras unos miden encuestas y otros piden licencias, Cruz mueve fichas con estilo propio: gestión, inauguraciones y presidencia de por medio. No por nada dicen que en Juárez ya empezó la precampaña, aunque todavía nadie lo admita en voz alta.


